Fútbol / opinión

leito1983
Malos perdedores, peores ganadores
El deporte es una práctica saludable para el cuerpo humano pero se vuelve insalubre cuando los hinchas mediocres lo contaminan con sus miserias. Los hinchas mediocres son malos perdedores y peores ganadores. No festejan genuinamente la propia victoria y sí lo hacen con la derrota ajena. Cuando festejan la propia, fuerzan la garganta con bronca y fruncen el entrecejo con odio. Buscan grieta donde no la hay. Un buen ejemplo es el de las selecciones argentinas de fútbol masculinas y femeninas. La primera está compitiendo en la Copa América y la segunda el Mundial. Las mujeres son un equipo no profesional, que tienen otros trabajos y clasificaron al Mundial después de mucho tiempo. Se festejó el empate contra Japón, potencia en el fútbol femenino, la actuación destacada de la arquera argentina Vanina Correa ante Inglaterra, quien atajó un penal y ayer el equipo remontó un 0-3 ante Escocia con dos goles de Bonsegundo. Las chicas dependían de un resultado para clasificar como mejor tercero pero Camerún derrotó 2 -1 sobre la hora a Nueva Zelanda. En vez de valorar "genuinamente" el esfuerzo de las chicas, las usaron para compararlas con los hombres, hablar mal de Armani y del resto del equipo. Que ellas tienen garra y los hombres no. Que ellas juegan por la gloria y que ellos son millonarios que “no ponen huevo”. Cuando vuelva la selección femenina seguramente la van a recibir con calidez y un aplauso merecido por el esfuerzo. En cambio la de varones, que también pueden quedar afuera, van a ser criticados como lo vienen haciendo hace rato. Y eso es injusto. Es injusto porque Messi, Di María y Agüero llegaron a tres finales con la selección. Las perdieron, sí. Con Alemania porque no querían que salgan campeones y con Chile porque el organizador debía quedarse con el título. Y no me olvido del penal no cobrado a Higuaín ni el planchazo de Gary Medel a Messi. Sin mencional la no sanción a Vidal por conducir borracho y atropellar a una persona. Me van a venir con que ellos son estrellas, que ganan millones, que Messi no canta el himno y que no sienten la camiseta. Comparan al equipo actual con el seleccionado de Basile, bicampeón de la Copa América. “Fracasados” dicen unos detrás de una computadora o un celular; quizás acostados muy cómodos en viviendo en casa de papá y mamá. La Selección Argentina de Talla Baja sale campeón del mundo y lo primero que hacen es decir que si Messi no hacía el tratamiento ya hubiese tenido el título que tanto quería. ¿En serio fracasados? Armani dos veces campeón de la Copa Libertadores, Di María campeón de Europa con Real Madrid, Agüero goleador histórico y multicampeón con Manchester City. Y ni hablar de Messi. Quiero decirles que ninguno puede ser considerado un fracasado. Ni siquiera los no convocados. ¿Saben por qué? Porque son personas que soñaron con vivir de los que más les gusta, jugar a la pelota y llegaron. Compiten profesionalmente y algunos hasta en la “elite” del fútbol. “Sí, pero en la selección no rinden”. Es difícil hacer las cosas bien si la AFA es manejada por un desprolijo con aspecto sindicalista que contrata a un técnico sin experiencia. Maradona no tenía que bajar a buscar la pelota en el campo propio como sí lo hace Messi. No voy a discutir que la selección masculina juega mal. Ni siquiera sabe a lo que juega y no se entienden los cambios de Scaloni. Messi aparece de a ratos y en la pelota parada no está fino. Como en el área tampoco lo está porque erró goles en jugadas que no suele fallar. No soy terco. Lo que no voy a tolerar es que se lo critique por una supuesta falta de actitud cuando eso la tiene. ¿Que en Barcelona la mete y en Argentina no? ¡Por supuesto! Si allá sólo se preocupa en jugar al fútbol y no en pagarle a los empleados del club como sí sucede en la AFA mafiosa. Podría haber escrito algo sobre Correa, madre de mellizos y cajera en la Municipalidad de Villa Gobernador Gálvez. O de Florencia Bonsegundo, la cordobesa que fue figura frente a Escocia y juega en Huelva de España. Bien merecido lo tendrían. Mujeres con identidad propia, que son un ejemplo y que son minimizadas a la comparación injustamente. Dicen que las comparaciones son odiosas y acá está el resultado.
0.00
0
0

leito1983
Malos perdedores, peores ganadores
El deporte es una práctica saludable para el cuerpo humano pero se vuelve insalubre cuando los hinchas mediocres lo contaminan con sus miserias. Los hinchas mediocres son malos perdedores y peores ganadores. No festejan genuinamente la propia victoria y sí lo hacen con la derrota ajena. Cuando festejan la propia, fuerzan la garganta con bronca y fruncen el entrecejo con odio. Buscan grieta donde no la hay. Un buen ejemplo es el de las selecciones argentinas de fútbol masculinas y femeninas. La primera está compitiendo en la Copa América y la segunda el Mundial. Las mujeres son un equipo no profesional, que tienen otros trabajos y clasificaron al Mundial después de mucho tiempo. Se festejó el empate contra Japón, potencia en el fútbol femenino, la actuación destacada de la arquera argentina Vanina Correa ante Inglaterra, quien atajó un penal y ayer el equipo remontó un 0-3 ante Escocia con dos goles de Bonsegundo. Las chicas dependían de un resultado para clasificar como mejor tercero pero Camerún derrotó 2 -1 sobre la hora a Nueva Zelanda. En vez de valorar "genuinamente" el esfuerzo de las chicas, las usaron para compararlas con los hombres, hablar mal de Armani y del resto del equipo. Que ellas tienen garra y los hombres no. Que ellas juegan por la gloria y que ellos son millonarios que “no ponen huevo”. Cuando vuelva la selección femenina seguramente la van a recibir con calidez y un aplauso merecido por el esfuerzo. En cambio la de varones, que también pueden quedar afuera, van a ser criticados como lo vienen haciendo hace rato. Y eso es injusto. Es injusto porque Messi, Di María y Agüero llegaron a tres finales con la selección. Las perdieron, sí. Con Alemania porque no querían que salgan campeones y con Chile porque el organizador debía quedarse con el título. Y no me olvido del penal no cobrado a Higuaín ni el planchazo de Gary Medel a Messi. Sin mencional la no sanción a Vidal por conducir borracho y atropellar a una persona. Me van a venir con que ellos son estrellas, que ganan millones, que Messi no canta el himno y que no sienten la camiseta. Comparan al equipo actual con el seleccionado de Basile, bicampeón de la Copa América. “Fracasados” dicen unos detrás de una computadora o un celular; quizás acostados muy cómodos en viviendo en casa de papá y mamá. La Selección Argentina de Talla Baja sale campeón del mundo y lo primero que hacen es decir que si Messi no hacía el tratamiento ya hubiese tenido el título que tanto quería. ¿En serio fracasados? Armani dos veces campeón de la Copa Libertadores, Di María campeón de Europa con Real Madrid, Agüero goleador histórico y multicampeón con Manchester City. Y ni hablar de Messi. Quiero decirles que ninguno puede ser considerado un fracasado. Ni siquiera los no convocados. ¿Saben por qué? Porque son personas que soñaron con vivir de los que más les gusta, jugar a la pelota y llegaron. Compiten profesionalmente y algunos hasta en la “elite” del fútbol. “Sí, pero en la selección no rinden”. Es difícil hacer las cosas bien si la AFA es manejada por un desprolijo con aspecto sindicalista que contrata a un técnico sin experiencia. Maradona no tenía que bajar a buscar la pelota en el campo propio como sí lo hace Messi. No voy a discutir que la selección masculina juega mal. Ni siquiera sabe a lo que juega y no se entienden los cambios de Scaloni. Messi aparece de a ratos y en la pelota parada no está fino. Como en el área tampoco lo está porque erró goles en jugadas que no suele fallar. No soy terco. Lo que no voy a tolerar es que se lo critique por una supuesta falta de actitud cuando eso la tiene. ¿Que en Barcelona la mete y en Argentina no? ¡Por supuesto! Si allá sólo se preocupa en jugar al fútbol y no en pagarle a los empleados del club como sí sucede en la AFA mafiosa. Podría haber escrito algo sobre Correa, madre de mellizos y cajera en la Municipalidad de Villa Gobernador Gálvez. O de Florencia Bonsegundo, la cordobesa que fue figura frente a Escocia y juega en Huelva de España. Bien merecido lo tendrían. Mujeres con identidad propia, que son un ejemplo y que son minimizadas a la comparación injustamente. Dicen que las comparaciones son odiosas y acá está el resultado.
0.00
0
0

leito1983
Malos perdedores, peores ganadores
El deporte es una práctica saludable para el cuerpo humano pero se vuelve insalubre cuando los hinchas mediocres lo contaminan con sus miserias. Los hinchas mediocres son malos perdedores y peores ganadores. No festejan genuinamente la propia victoria y sí lo hacen con la derrota ajena. Cuando festejan la propia, fuerzan la garganta con bronca y fruncen el entrecejo con odio. Buscan grieta donde no la hay. Un buen ejemplo es el de las selecciones argentinas de fútbol masculinas y femeninas. La primera está compitiendo en la Copa América y la segunda el Mundial. Las mujeres son un equipo no profesional, que tienen otros trabajos y clasificaron al Mundial después de mucho tiempo. Se festejó el empate contra Japón, potencia en el fútbol femenino, la actuación destacada de la arquera argentina Vanina Correa ante Inglaterra, quien atajó un penal y ayer el equipo remontó un 0-3 ante Escocia con dos goles de Bonsegundo. Las chicas dependían de un resultado para clasificar como mejor tercero pero Camerún derrotó 2 -1 sobre la hora a Nueva Zelanda. En vez de valorar "genuinamente" el esfuerzo de las chicas, las usaron para compararlas con los hombres, hablar mal de Armani y del resto del equipo. Que ellas tienen garra y los hombres no. Que ellas juegan por la gloria y que ellos son millonarios que “no ponen huevo”. Cuando vuelva la selección femenina seguramente la van a recibir con calidez y un aplauso merecido por el esfuerzo. En cambio la de varones, que también pueden quedar afuera, van a ser criticados como lo vienen haciendo hace rato. Y eso es injusto. Es injusto porque Messi, Di María y Agüero llegaron a tres finales con la selección. Las perdieron, sí. Con Alemania porque no querían que salgan campeones y con Chile porque el organizador debía quedarse con el título. Y no me olvido del penal no cobrado a Higuaín ni el planchazo de Gary Medel a Messi. Sin mencional la no sanción a Vidal por conducir borracho y atropellar a una persona. Me van a venir con que ellos son estrellas, que ganan millones, que Messi no canta el himno y que no sienten la camiseta. Comparan al equipo actual con el seleccionado de Basile, bicampeón de la Copa América. “Fracasados” dicen unos detrás de una computadora o un celular; quizás acostados muy cómodos en viviendo en casa de papá y mamá. La Selección Argentina de Talla Baja sale campeón del mundo y lo primero que hacen es decir que si Messi no hacía el tratamiento ya hubiese tenido el título que tanto quería. ¿En serio fracasados? Armani dos veces campeón de la Copa Libertadores, Di María campeón de Europa con Real Madrid, Agüero goleador histórico y multicampeón con Manchester City. Y ni hablar de Messi. Quiero decirles que ninguno puede ser considerado un fracasado. Ni siquiera los no convocados. ¿Saben por qué? Porque son personas que soñaron con vivir de los que más les gusta, jugar a la pelota y llegaron. Compiten profesionalmente y algunos hasta en la “elite” del fútbol. “Sí, pero en la selección no rinden”. Es difícil hacer las cosas bien si la AFA es manejada por un desprolijo con aspecto sindicalista que contrata a un técnico sin experiencia. Maradona no tenía que bajar a buscar la pelota en el campo propio como sí lo hace Messi. No voy a discutir que la selección masculina juega mal. Ni siquiera sabe a lo que juega y no se entienden los cambios de Scaloni. Messi aparece de a ratos y en la pelota parada no está fino. Como en el área tampoco lo está porque erró goles en jugadas que no suele fallar. No soy terco. Lo que no voy a tolerar es que se lo critique por una supuesta falta de actitud cuando eso la tiene. ¿Que en Barcelona la mete y en Argentina no? ¡Por supuesto! Si allá sólo se preocupa en jugar al fútbol y no en pagarle a los empleados del club como sí sucede en la AFA mafiosa. Podría haber escrito algo sobre Correa, madre de mellizos y cajera en la Municipalidad de Villa Gobernador Gálvez. O de Florencia Bonsegundo, la cordobesa que fue figura frente a Escocia y juega en Huelva de España. Bien merecido lo tendrían. Mujeres con identidad propia, que son un ejemplo y que son minimizadas a la comparación injustamente. Dicen que las comparaciones son odiosas y acá está el resultado.
0.00
0
0
0.00
4
0
0.00
4
0
0.00
4
0
0.00
3
0
0.00
3
0
0.00
3
0

leito1983Actualizado
El trabajo sucio
0.00
4
0

leito1983Actualizado
El trabajo sucio
0.00
4
0

leito1983Actualizado
El trabajo sucio
0.00
4
0
leito1983
Goleadas eran las de antes
Me asumo un purista del fútbol. De esos que prefieren el caño, el lujo en vez de una patada y un gol con jugada elaborada al bambazo desde larga distancia. Es difícil hablar de pobreza en el fútbol en la era de Messi y CR7, pero hace un tiempo a esta parte que me hace ruido un criterio que, para mi gusto, fue cambiando con el tiempo. Las goleadas. No voy a descubrir nada si digo que el fútbol actual es diferente al de sus inicios. Las goleadas a principios del siglo XX eran moneda corriente y uno de los motivos principales era el esquema que utilizaban los equipos de aquella época. Cinco delanteros y dos defensores. Hoy en día alguno que otro técnico lo usa como manotazo de ahogado cuando tiene que convertir un gol para clasificar a la próxima ronda o salvarse de un inminente descenso. Por aquellos años era más usual ver un 12 - 1, 9 - 0, 8 - 5, etc. En el mundo contemporáneo cada tanto se registran goleadas de dos dígitos a equipos poco conocidos o de selecciones potencias en el deporte que golean a algún país recién independizado. Escandalosas victorias como la del año 2001, donde Australia le ganó 31 - 0 a Samoa Americana. Pero el motivo de mi escrito no es repasar las mayores goleadas de la historia, sino, como expresé más arriba, analizar un criterio que hoy ya no es el mismo a la hora de considerar el resultado de un partido como goleada. En la actualidad es considerado goleada un 3 - 0. Concepto en el que disiento bastante. Recuerdo que en la década de los '90 la goleada era a partir del 4 - 0. Ustedes dirán: “Bueno, un gol más, un gol menos”. Hoy un 3 - 0 lo pueden calificar como apabullante o baile. A veces el trámite del encuentro refleja o justifica ese adjetivo que suelen usar periodistas, pero en otras ocasiones el equipo que gana simplemente tuvo suerte o puntería, mientras el equipo que perdió tuvo tenencia de pelota y más oportunidades de anotar.Los equipos que empiezan ganando desde temprano y a los 10 minutos ya marcaron 3 goles, suelen quedarse o conformarse con esa distancia, en vez de ir en busca de más goles. Algunos dicen que es porque se apiadan del rival. Para mi gusto es una falsa modestia y una manifestación de soberbia bajar la intensidad de la competencia por considerar inferior al otro equipo.Se registraron casos donde los equipos que ganaban por 3 goles fueron empatados sobre la hora o inclusive derrotados. Partidos que justifican por qué el fútbol es considerado el más lindo del mundo. Eso no lo voy a negar. Pero el resultado parcial de 3 goles arriba no lo considero una garantía, eso está claro. Así que todo esto es para decirles que no estoy de acuerdo que la humilde generosidad del 3 - 0 sea definida como goleada. Disculpen si esperaban algo más desarrollado o elaborado, pero resulta que cada tanto me gusta desahogar o liberar un capricho que vive en mi cabeza desde hace un tiempo.
0.00
0
0
leito1983
Goleadas eran las de antes
Me asumo un purista del fútbol. De esos que prefieren el caño, el lujo en vez de una patada y un gol con jugada elaborada al bambazo desde larga distancia. Es difícil hablar de pobreza en el fútbol en la era de Messi y CR7, pero hace un tiempo a esta parte que me hace ruido un criterio que, para mi gusto, fue cambiando con el tiempo. Las goleadas. No voy a descubrir nada si digo que el fútbol actual es diferente al de sus inicios. Las goleadas a principios del siglo XX eran moneda corriente y uno de los motivos principales era el esquema que utilizaban los equipos de aquella época. Cinco delanteros y dos defensores. Hoy en día alguno que otro técnico lo usa como manotazo de ahogado cuando tiene que convertir un gol para clasificar a la próxima ronda o salvarse de un inminente descenso. Por aquellos años era más usual ver un 12 - 1, 9 - 0, 8 - 5, etc. En el mundo contemporáneo cada tanto se registran goleadas de dos dígitos a equipos poco conocidos o de selecciones potencias en el deporte que golean a algún país recién independizado. Escandalosas victorias como la del año 2001, donde Australia le ganó 31 - 0 a Samoa Americana. Pero el motivo de mi escrito no es repasar las mayores goleadas de la historia, sino, como expresé más arriba, analizar un criterio que hoy ya no es el mismo a la hora de considerar el resultado de un partido como goleada. En la actualidad es considerado goleada un 3 - 0. Concepto en el que disiento bastante. Recuerdo que en la década de los '90 la goleada era a partir del 4 - 0. Ustedes dirán: “Bueno, un gol más, un gol menos”. Hoy un 3 - 0 lo pueden calificar como apabullante o baile. A veces el trámite del encuentro refleja o justifica ese adjetivo que suelen usar periodistas, pero en otras ocasiones el equipo que gana simplemente tuvo suerte o puntería, mientras el equipo que perdió tuvo tenencia de pelota y más oportunidades de anotar.Los equipos que empiezan ganando desde temprano y a los 10 minutos ya marcaron 3 goles, suelen quedarse o conformarse con esa distancia, en vez de ir en busca de más goles. Algunos dicen que es porque se apiadan del rival. Para mi gusto es una falsa modestia y una manifestación de soberbia bajar la intensidad de la competencia por considerar inferior al otro equipo.Se registraron casos donde los equipos que ganaban por 3 goles fueron empatados sobre la hora o inclusive derrotados. Partidos que justifican por qué el fútbol es considerado el más lindo del mundo. Eso no lo voy a negar. Pero el resultado parcial de 3 goles arriba no lo considero una garantía, eso está claro. Así que todo esto es para decirles que no estoy de acuerdo que la humilde generosidad del 3 - 0 sea definida como goleada. Disculpen si esperaban algo más desarrollado o elaborado, pero resulta que cada tanto me gusta desahogar o liberar un capricho que vive en mi cabeza desde hace un tiempo.
0.00
0
0
leito1983
Goleadas eran las de antes
Me asumo un purista del fútbol. De esos que prefieren el caño, el lujo en vez de una patada y un gol con jugada elaborada al bambazo desde larga distancia. Es difícil hablar de pobreza en el fútbol en la era de Messi y CR7, pero hace un tiempo a esta parte que me hace ruido un criterio que, para mi gusto, fue cambiando con el tiempo. Las goleadas. No voy a descubrir nada si digo que el fútbol actual es diferente al de sus inicios. Las goleadas a principios del siglo XX eran moneda corriente y uno de los motivos principales era el esquema que utilizaban los equipos de aquella época. Cinco delanteros y dos defensores. Hoy en día alguno que otro técnico lo usa como manotazo de ahogado cuando tiene que convertir un gol para clasificar a la próxima ronda o salvarse de un inminente descenso. Por aquellos años era más usual ver un 12 - 1, 9 - 0, 8 - 5, etc. En el mundo contemporáneo cada tanto se registran goleadas de dos dígitos a equipos poco conocidos o de selecciones potencias en el deporte que golean a algún país recién independizado. Escandalosas victorias como la del año 2001, donde Australia le ganó 31 - 0 a Samoa Americana. Pero el motivo de mi escrito no es repasar las mayores goleadas de la historia, sino, como expresé más arriba, analizar un criterio que hoy ya no es el mismo a la hora de considerar el resultado de un partido como goleada. En la actualidad es considerado goleada un 3 - 0. Concepto en el que disiento bastante. Recuerdo que en la década de los '90 la goleada era a partir del 4 - 0. Ustedes dirán: “Bueno, un gol más, un gol menos”. Hoy un 3 - 0 lo pueden calificar como apabullante o baile. A veces el trámite del encuentro refleja o justifica ese adjetivo que suelen usar periodistas, pero en otras ocasiones el equipo que gana simplemente tuvo suerte o puntería, mientras el equipo que perdió tuvo tenencia de pelota y más oportunidades de anotar.Los equipos que empiezan ganando desde temprano y a los 10 minutos ya marcaron 3 goles, suelen quedarse o conformarse con esa distancia, en vez de ir en busca de más goles. Algunos dicen que es porque se apiadan del rival. Para mi gusto es una falsa modestia y una manifestación de soberbia bajar la intensidad de la competencia por considerar inferior al otro equipo.Se registraron casos donde los equipos que ganaban por 3 goles fueron empatados sobre la hora o inclusive derrotados. Partidos que justifican por qué el fútbol es considerado el más lindo del mundo. Eso no lo voy a negar. Pero el resultado parcial de 3 goles arriba no lo considero una garantía, eso está claro. Así que todo esto es para decirles que no estoy de acuerdo que la humilde generosidad del 3 - 0 sea definida como goleada. Disculpen si esperaban algo más desarrollado o elaborado, pero resulta que cada tanto me gusta desahogar o liberar un capricho que vive en mi cabeza desde hace un tiempo.
0.00
0
0
0.00
0
0
0.00
0
0
0.00
0
0
0.00
6
3
0.00
6
3
0.00
6
3
0.00
8
5
0.00
8
5
0.00
8
5