Fútbol / camisetas

leito1983Actualizado
Jules Rimet tenía razón
El primer registro que tengo de un nombre estampado en una camiseta es el de Luis Nazario de Lima, Ronaldo. El Ronaldo bueno para algunos futboleros (de los cuales me incluyo), El Fenómeno. Quizás el primer vendedor masivo de camisetas. Era la camiseta suplente del Barcelona FC, una verde. Para mí el mejor Ronaldo: rápido, potente, habilidoso y goleador. Jugadores que son tan buenos que la compra se cubre tan solo con la venta de su camiseta. Siempre aparece el crack de moda “que promete ser el sucesor de Maradona o Pelé”. Habilidoso, con buena pegada, con físicos privilegiados para el alto rendimiento y capacidad goleadora. Nobleza obliga, la mayoría son brasileños y nosotros nos deleitamos. Unos nos gustan más que otros por cómo viven el fútbol y la vida. Los directivos y todo el mercado del fútbol agradecen la existencia de estos ídolos del balón pie que multiplican sus ingresos. Sobran ejemplos: Roberto Carlos (defensor que en los videojuegos ponían de delantero para pegarle de cualquier lado y clavarla en el ángulo), Ronaldinho (astro que se divertía y hacía divertir al público que logró ser ovacionado por los hinchas visitantes, de incansable creatividad para la gambeta). Por supuesto no me olvido de Rivaldo y el último crack de la verdeamarella Neymar Jr., un personaje de por sí pintoresco que pudo haber sido como Ronaldiho pero no le llega a los talones. Uno gozaba jugando al fútbol y el otro goza a los rivales y vive en el piso. Inglaterra tuvo su vendedor galáctico a través de David Beckham, un jugador superado por el marketing y que casi pasó desapercibido por su excelente pegada. Se me vienen a la cabeza otros jugadores como Frank Lampard y Steven Gerard. También volantes de muy buena pegada. Otro ídolo fue Wayne Rooney, quien ganó el Premio Puskas al mejor gol del año 2011 con su pirueta desde fuera del área. Como primer vendedor español se me viene a la cabeza un tal Raúl González Blanco. Un delantero zurdo con mucha calidad para definir y que se especializaba en la “vaselina”. En vez de nublarse cuando el arquero achicaba el arco, la picaba por sobre su humanidad para deleitar a todos los que mirábamos el partido. España tuvo su momento de esplendor con el Barcelona de Pep Guardiola, Xavi y Andrés Iniesta. Jugadores que siempre pelearon en la terna para el balón de oro. Francia tuvo lo suyo con Zinedine Zidane, Zizu. Campeón del mundo, figura en la final contra el Brasil de Ronaldo y que formó parte del Real Madrid de los galácticos: Ronaldo, Roberto Carlos, Beckham y Luis Figo. Autor de uno de los goles más espectaculares en finales de Champions Leage. Una volea que quedó para la historias. Gracias a otro campeón mundial, la selección gala tiene actualmente a su máximo vendedor en Kilian Mbappé, un joven que la rompe en el PSG y que en cualquier momento va a brillar en Real Madrid o Barcelona. El primer campeón del mundo tiene lo suyo. Se me viene a la memoria Álvaro Recoba, el habilidoso jugador uruguayo que hizo un golazo apilando rivales con la camiseta de Nacional. Dueño de una pegada impecable donde se destacó en Inter de Milan con goles olímpicos y de tiro libre. También tuvo su momento de esplendor el delantero Diego Forlán, el melenudo goleador que fue elegido mejor jugador del mundial Sudáfrica 2010. Hoy el mejor, la figura excluyente es el pistolero, Luis Suárez. El polémico jugador que tiene todas las condiciones y que es traicionado por su temperamento. Italia se cansó de vender camisetas de Roberto Baggio, Alessandro Del Piero y Francesco Totti. Goles y mucha calidad en los pies. Portugal vendió camisetas de Luis Figo, quien mencioné anteriormente como integrante de los galácticos. Los argentinos tuvimos al Batigol, Gabriel Omar Batistuta. Vendedor de camisetas de colores poco comunes como el violeta de la Fiorentina y el bordó de la Roma. Hoy podemos nombrar a Di María, Kun Agüero y al paso que va, Paulo Dybala promete vender muchas. Quiero hacer una mención especial a él, al sueco, al personaje que se autodenomina como un Dios y que pudo haber sido ganador de un balón de oro de no ser contemporáneo al portugués y al argentino. Un futbolista que demostró más de una vez su pasado en las artes marciales con su elasticidad. Otro ganador al premio Puskas en el año 2013 con su pirueta desde mitad de cancha ante Inglaterra. Por último, quería dejar a los dos mejores jugadores en la actualidad que vienen teniendo rendimientos espectaculares hace más de 10 años. Ronaldo y Messi hicieron que el derby Real Madrid- Barcelona sea el mejor espectáculo deportivo. Ellos nos malacostumbran a una cantidad inagotable de goles. Su competencia entre ambos a ver quién era el mayor goleador o rompe records generó fanatismos impensados. Dos monstruos que se retroalimentan entre sí y que uno mejora al otro. No sólo son máquinas de hacer goles, sino que los hacen de todos los colores y su producción parece inagotable. “El fútbol se está volviendo un negocio tan redondo como la pelota” dijo en su momento Jules Rimet, francés creador de la copa del mundo y el tiempo le dio la razón. Un visionario que hace más de 50 años que se la veía venir, pero, mientras el deporte más lindo de todos siga siendo una fábrica incansable de talento, no sólo nos alimentará a nosotros, los amantes de la pelota, sino también a los que venden sus camisetas.
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Jules Rimet tenía razón
El primer registro que tengo de un nombre estampado en una camiseta es el de Luis Nazario de Lima, Ronaldo. El Ronaldo bueno para algunos futboleros (de los cuales me incluyo), El Fenómeno. Quizás el primer vendedor masivo de camisetas. Era la camiseta suplente del Barcelona FC, una verde. Para mí el mejor Ronaldo: rápido, potente, habilidoso y goleador. Jugadores que son tan buenos que la compra se cubre tan solo con la venta de su camiseta. Siempre aparece el crack de moda “que promete ser el sucesor de Maradona o Pelé”. Habilidoso, con buena pegada, con físicos privilegiados para el alto rendimiento y capacidad goleadora. Nobleza obliga, la mayoría son brasileños y nosotros nos deleitamos. Unos nos gustan más que otros por cómo viven el fútbol y la vida. Los directivos y todo el mercado del fútbol agradecen la existencia de estos ídolos del balón pie que multiplican sus ingresos. Sobran ejemplos: Roberto Carlos (defensor que en los videojuegos ponían de delantero para pegarle de cualquier lado y clavarla en el ángulo), Ronaldinho (astro que se divertía y hacía divertir al público que logró ser ovacionado por los hinchas visitantes, de incansable creatividad para la gambeta). Por supuesto no me olvido de Rivaldo y el último crack de la verdeamarella Neymar Jr., un personaje de por sí pintoresco que pudo haber sido como Ronaldiho pero no le llega a los talones. Uno gozaba jugando al fútbol y el otro goza a los rivales y vive en el piso. Inglaterra tuvo su vendedor galáctico a través de David Beckham, un jugador superado por el marketing y que casi pasó desapercibido por su excelente pegada. Se me vienen a la cabeza otros jugadores como Frank Lampard y Steven Gerard. También volantes de muy buena pegada. Otro ídolo fue Wayne Rooney, quien ganó el Premio Puskas al mejor gol del año 2011 con su pirueta desde fuera del área. Como primer vendedor español se me viene a la cabeza un tal Raúl González Blanco. Un delantero zurdo con mucha calidad para definir y que se especializaba en la “vaselina”. En vez de nublarse cuando el arquero achicaba el arco, la picaba por sobre su humanidad para deleitar a todos los que mirábamos el partido. España tuvo su momento de esplendor con el Barcelona de Pep Guardiola, Xavi y Andrés Iniesta. Jugadores que siempre pelearon en la terna para el balón de oro. Francia tuvo lo suyo con Zinedine Zidane, Zizu. Campeón del mundo, figura en la final contra el Brasil de Ronaldo y que formó parte del Real Madrid de los galácticos: Ronaldo, Roberto Carlos, Beckham y Luis Figo. Autor de uno de los goles más espectaculares en finales de Champions Leage. Una volea que quedó para la historias. Gracias a otro campeón mundial, la selección gala tiene actualmente a su máximo vendedor en Kilian Mbappé, un joven que la rompe en el PSG y que en cualquier momento va a brillar en Real Madrid o Barcelona. El primer campeón del mundo tiene lo suyo. Se me viene a la memoria Álvaro Recoba, el habilidoso jugador uruguayo que hizo un golazo apilando rivales con la camiseta de Nacional. Dueño de una pegada impecable donde se destacó en Inter de Milan con goles olímpicos y de tiro libre. También tuvo su momento de esplendor el delantero Diego Forlán, el melenudo goleador que fue elegido mejor jugador del mundial Sudáfrica 2010. Hoy el mejor, la figura excluyente es el pistolero, Luis Suárez. El polémico jugador que tiene todas las condiciones y que es traicionado por su temperamento. Italia se cansó de vender camisetas de Roberto Baggio, Alessandro Del Piero y Francesco Totti. Goles y mucha calidad en los pies. Portugal vendió camisetas de Luis Figo, quien mencioné anteriormente como integrante de los galácticos. Los argentinos tuvimos al Batigol, Gabriel Omar Batistuta. Vendedor de camisetas de colores poco comunes como el violeta de la Fiorentina y el bordó de la Roma. Hoy podemos nombrar a Di María, Kun Agüero y al paso que va, Paulo Dybala promete vender muchas. Quiero hacer una mención especial a él, al sueco, al personaje que se autodenomina como un Dios y que pudo haber sido ganador de un balón de oro de no ser contemporáneo al portugués y al argentino. Un futbolista que demostró más de una vez su pasado en las artes marciales con su elasticidad. Otro ganador al premio Puskas en el año 2013 con su pirueta desde mitad de cancha ante Inglaterra. Por último, quería dejar a los dos mejores jugadores en la actualidad que vienen teniendo rendimientos espectaculares hace más de 10 años. Ronaldo y Messi hicieron que el derby Real Madrid- Barcelona sea el mejor espectáculo deportivo. Ellos nos malacostumbran a una cantidad inagotable de goles. Su competencia entre ambos a ver quién era el mayor goleador o rompe records generó fanatismos impensados. Dos monstruos que se retroalimentan entre sí y que uno mejora al otro. No sólo son máquinas de hacer goles, sino que los hacen de todos los colores y su producción parece inagotable. “El fútbol se está volviendo un negocio tan redondo como la pelota” dijo en su momento Jules Rimet, francés creador de la copa del mundo y el tiempo le dio la razón. Un visionario que hace más de 50 años que se la veía venir, pero, mientras el deporte más lindo de todos siga siendo una fábrica incansable de talento, no sólo nos alimentará a nosotros, los amantes de la pelota, sino también a los que venden sus camisetas.
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Jules Rimet tenía razón
El primer registro que tengo de un nombre estampado en una camiseta es el de Luis Nazario de Lima, Ronaldo. El Ronaldo bueno para algunos futboleros (de los cuales me incluyo), El Fenómeno. Quizás el primer vendedor masivo de camisetas. Era la camiseta suplente del Barcelona FC, una verde. Para mí el mejor Ronaldo: rápido, potente, habilidoso y goleador. Jugadores que son tan buenos que la compra se cubre tan solo con la venta de su camiseta. Siempre aparece el crack de moda “que promete ser el sucesor de Maradona o Pelé”. Habilidoso, con buena pegada, con físicos privilegiados para el alto rendimiento y capacidad goleadora. Nobleza obliga, la mayoría son brasileños y nosotros nos deleitamos. Unos nos gustan más que otros por cómo viven el fútbol y la vida. Los directivos y todo el mercado del fútbol agradecen la existencia de estos ídolos del balón pie que multiplican sus ingresos. Sobran ejemplos: Roberto Carlos (defensor que en los videojuegos ponían de delantero para pegarle de cualquier lado y clavarla en el ángulo), Ronaldinho (astro que se divertía y hacía divertir al público que logró ser ovacionado por los hinchas visitantes, de incansable creatividad para la gambeta). Por supuesto no me olvido de Rivaldo y el último crack de la verdeamarella Neymar Jr., un personaje de por sí pintoresco que pudo haber sido como Ronaldiho pero no le llega a los talones. Uno gozaba jugando al fútbol y el otro goza a los rivales y vive en el piso. Inglaterra tuvo su vendedor galáctico a través de David Beckham, un jugador superado por el marketing y que casi pasó desapercibido por su excelente pegada. Se me vienen a la cabeza otros jugadores como Frank Lampard y Steven Gerard. También volantes de muy buena pegada. Otro ídolo fue Wayne Rooney, quien ganó el Premio Puskas al mejor gol del año 2011 con su pirueta desde fuera del área. Como primer vendedor español se me viene a la cabeza un tal Raúl González Blanco. Un delantero zurdo con mucha calidad para definir y que se especializaba en la “vaselina”. En vez de nublarse cuando el arquero achicaba el arco, la picaba por sobre su humanidad para deleitar a todos los que mirábamos el partido. España tuvo su momento de esplendor con el Barcelona de Pep Guardiola, Xavi y Andrés Iniesta. Jugadores que siempre pelearon en la terna para el balón de oro. Francia tuvo lo suyo con Zinedine Zidane, Zizu. Campeón del mundo, figura en la final contra el Brasil de Ronaldo y que formó parte del Real Madrid de los galácticos: Ronaldo, Roberto Carlos, Beckham y Luis Figo. Autor de uno de los goles más espectaculares en finales de Champions Leage. Una volea que quedó para la historias. Gracias a otro campeón mundial, la selección gala tiene actualmente a su máximo vendedor en Kilian Mbappé, un joven que la rompe en el PSG y que en cualquier momento va a brillar en Real Madrid o Barcelona. El primer campeón del mundo tiene lo suyo. Se me viene a la memoria Álvaro Recoba, el habilidoso jugador uruguayo que hizo un golazo apilando rivales con la camiseta de Nacional. Dueño de una pegada impecable donde se destacó en Inter de Milan con goles olímpicos y de tiro libre. También tuvo su momento de esplendor el delantero Diego Forlán, el melenudo goleador que fue elegido mejor jugador del mundial Sudáfrica 2010. Hoy el mejor, la figura excluyente es el pistolero, Luis Suárez. El polémico jugador que tiene todas las condiciones y que es traicionado por su temperamento. Italia se cansó de vender camisetas de Roberto Baggio, Alessandro Del Piero y Francesco Totti. Goles y mucha calidad en los pies. Portugal vendió camisetas de Luis Figo, quien mencioné anteriormente como integrante de los galácticos. Los argentinos tuvimos al Batigol, Gabriel Omar Batistuta. Vendedor de camisetas de colores poco comunes como el violeta de la Fiorentina y el bordó de la Roma. Hoy podemos nombrar a Di María, Kun Agüero y al paso que va, Paulo Dybala promete vender muchas. Quiero hacer una mención especial a él, al sueco, al personaje que se autodenomina como un Dios y que pudo haber sido ganador de un balón de oro de no ser contemporáneo al portugués y al argentino. Un futbolista que demostró más de una vez su pasado en las artes marciales con su elasticidad. Otro ganador al premio Puskas en el año 2013 con su pirueta desde mitad de cancha ante Inglaterra. Por último, quería dejar a los dos mejores jugadores en la actualidad que vienen teniendo rendimientos espectaculares hace más de 10 años. Ronaldo y Messi hicieron que el derby Real Madrid- Barcelona sea el mejor espectáculo deportivo. Ellos nos malacostumbran a una cantidad inagotable de goles. Su competencia entre ambos a ver quién era el mayor goleador o rompe records generó fanatismos impensados. Dos monstruos que se retroalimentan entre sí y que uno mejora al otro. No sólo son máquinas de hacer goles, sino que los hacen de todos los colores y su producción parece inagotable. “El fútbol se está volviendo un negocio tan redondo como la pelota” dijo en su momento Jules Rimet, francés creador de la copa del mundo y el tiempo le dio la razón. Un visionario que hace más de 50 años que se la veía venir, pero, mientras el deporte más lindo de todos siga siendo una fábrica incansable de talento, no sólo nos alimentará a nosotros, los amantes de la pelota, sino también a los que venden sus camisetas.
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