Últimamente hemos escuchado expresiones como la siguiente: “es que se han perdido los valores”.  Estamos en un momento crítico donde se han manifestado actitudes de todo tipo, y la pregunta que me hago es si son los valores tan frágiles que pueden quebrarse o por el contrario no han estado nunca en quienes asumen algunos comportamientos. Particularmente pienso que se trata de lo segundo.

Los valores no son principios que pueden enseñarse a través de la repetición, imposición o simplemente decretándolos, para que ellos se constituyan en un individuo deben partir del ejemplo y el uso. Es el hogar el lugar idóneo donde se pueden comenzar a implantar, vivir con ellos y practicarlos.

Las actividades deportivas son, también, un excelente vehículo para promover el conocimiento de los valores, tanto para quien practica una determinada disciplina como para sus seguidores, siempre y cuando se haga énfasis en cada uno de ellos y la importancia que tienen para la vida en sociedad.

Cada deporte contiene un conjunto de reglas y normas que hacen que el individuo se enfrente a situaciones donde se pone en práctica, por ejemplo: la verdad, el respeto, la cooperación, la competitividad, y el trabajo en equipo.

El apoyo que presta la familia y amigos a quien practica una determinada disciplina le aporta: cooperación, relación social, amistad, participación de todos, y expresión de sentimientos, entre otros. Cada uno de ellos es importante para el individuo y su permanencia en la actividad que le gusta.



Cuando una persona asume su oficio de deportista en cualquiera de las distintas manifestaciones pone en juego: la autodisciplina, el reto personal, autoconocimiento, habilidades físicas y mentales, autoexpresión, autorrealización y la búsqueda de salud y mantenimiento físico, lo cual es importante para el respeto al cuerpo, necesario para un bienestar general y mejor rendimiento.

La representación de equipos, instituciones, áreas geográficas, o comercios, implica: respeto, cooperación, competitividad, reconocimiento, aventura y riesgo, deportividad, juego limpio y espíritu de sacrificio, humildad, obediencia y perseverancia.

Algunos deportistas viajan a otras ciudades a ofrecer clínicas deportivas lo cual genera: relación social, amistad, cooperación, participación, responsabilidad social.

La práctica de los valores y la reflexión que cada uno de ellos genera en la persona y la sociedad hará que estos se afiancen.  La no observancia de los mismos repercute negativamente en la reputación de quien adolece de estos y trae consecuencias negativas por lo que aprenderlos y vivir apegado a ellos es necesario. 

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